¿Alguna vez te dijeron que todo esto puede estar conectado?
-
Te cuesta sostener el foco.
-
Tenés energía, pero no estás realmente concentrado.
-
La pierna se te mueve abajo de la mesa.
-
Te sentís acelerado aunque estés sentado.
-
A las 5 de la tarde estás destruido y cebás otro para seguir.
-
Llegás cansado… pero cuando apoyás la cabeza, no podés apagarla.
Y ahí empieza lo peor.
Te terminás durmiendo a la 1, 2 o 3 de la mañana.
A las 8 suena la alarma.
Dormiste poco. Te levantás pesado, irritable, sin ganas de arrancar.
Llegás a tu casa y no querés saber nada.
¿Y qué hacés para volver a funcionar?
Otro mate.Hay algo que puede estar conectando buena parte de todo esto.
La cafeína que vas acumulando.El mate no pega como un espresso porque lo tomás de a poco.
Pero eso no significa que la cafeína desaparezca.
Cada cebada sigue sumando.
Y dependiendo de cuánto tomes, la yerba que uses y tu sensibilidad, esa acumulación puede sentirse como más aceleración, menos claridad y más dificultad para bajar un cambio después.
La cafeína que tomaste a la tarde puede seguir con vos a la noche.
≈ 5 horasLa vida media de la cafeína ronda aproximadamente las 5 horas en muchos adultos.
Eso significa que después de 5–6 horas no necesariamente desapareció: una parte importante todavía puede seguir en tu organismo.
Lo que te ayuda a prenderte de día
puede hacer más difícil apagarte de noche.
El problema no es el mate.
El problema es usar más estímulo para resolver cada bajón.
Tu mate ya aporta el impulso.
La idea no es convertir tu día en una carrera por sumar cada vez más cafeína.
La idea es aprender a complementar mejor el estímulo que ya elegiste.
Tu mate ya tiene el estímulo. Sumale la otra mitad.
Tu Otra Mitad no está pensado para darte otro golpe de energía ni para reemplazar el mate.
Está pensado para complementar el ritual que ya tenés, sin agregar otra fuente de cafeína.






































